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Familiares de la niña asesinada abandonando ayer el tanatorio, en Murcia, camino del cementerio de La Ñora para el entierro. Ros Caval/ AGM
Detectan la falta de 25 pastillas de Orfidal en el piso del acusado de matar a su hijastra en Llano de Brujas

Detectan la falta de 25 pastillas de Orfidal en el piso del acusado de matar a su hijastra en Llano de Brujas

Jesús J., que ya ingresó en prisión, no ofreció a la jueza una explicación sobre la muerte de la menor, mientras repetía «mi niña, mi vida»

Jueves, 3 de abril 2025

Jesús J., Suso, no ofreció este jueves una explicación clara ante la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Murcia. Según explicaron fuentes cercanas a la investigación, el acusado de matar a Nadia, la hija adoptiva de su expareja en la pedanía murciana de Llano de Brujas, accedió a romper su silencio en su comparecencia judicial -no había declarado ante la Guardia Civil-, pero no confesó haber acabado con la vida de la menor, de cinco años, ni aclaró algunos detalles que resultan claves para la investigación. Suso sí llegó, sin embargo, al llanto en algunos momentos de su declaración mientras balbuceaba «mi niña, mi vida».

La magistrada Fátima Saura, que asume la instrucción de este brutal crimen, mandó este jueves a Jesús J. a prisión provisional acusado de un presunto delito de asesinato de persona especialmente vulnerable por razón de su edad y de delitos de malos tratos psicológicos y acoso en el ámbito familiar. Lo hizo tras escuchar su declaración y la de su expareja Ramona, la madre adoptiva de Nadia –tenía un poder proporcionado por sus padres para su cuidado–. Totalmente destrozada, la madre adoptiva de la niña –que está siendo defendida por la abogada Blanca María Lorenzo Monerri– declaró asistida por una psicóloga de la unidad de atención a víctimas de la que dispone el juzgado. La magistrada también tomó declaración a los padres y el hermano de Suso y a un amigo de éste al que supuestamente le habría revelado por mensaje detalles de lo ocurrido.

Uno de los aspectos que la Justicia trata ahora de determinar es la cantidad de pastillas que el acusado pudo darle a la menor y el modo en que lo hizo. Las partes están aún pendientes de los resultados de la autopsia, que serán claves para arrojar luz sobre esta cuestión. La Guardia Civil ha detectado, no obstante, que en la vivienda de los padres del sospechoso faltaban hasta 25 pastillas de Orfidal, un medicamento que, al parecer, tomaba la madre del acusado. Los agentes tratan ahora de aclarar si parte de esas pastillas pudo dárselas el acusado a la niña provocándole la muerte.

En el transcurso de la declaración del acusado, se le mostraron fotografías de la niña fallecida. Unas imágenes que, según explicaron las fuentes, llevaron al sospechoso al llanto mientras remarcaba que la niña era «mi vida».

Un largo historial

Más allá de enviar al acusado a prisión provisional, la magistrada también le ha impuesto una orden que le impide acercarse o comunicarse a su expareja, además de activar las medidas de asistencia y protección social necesarias. Aunque su exnovia, madre adoptiva de la niña asesinada, no había llegado nunca a denunciar a Jesús J. por malos tratos, Suso sí contaba con un largo historial de denuncias por parte de otras parejas. Según confirmaron fuentes judiciales, entre 2010 y 2024 fue condenado por amenazas en el ámbito de la violencia doméstica y llegó a ingresar en prisión dos veces. En su primera entrada a la cárcel estuvo dos años y en la segunda, un año.

Traslado del acusado desde la comandancia a los juzgados de Murcia. G. C.

Tensión en el hospital

La detención de Suso se produjo a última hora de este martes cuando el sospechoso acudió a urgencias del hospital de Torrevieja. Entró en urgencias y no tuvo reparos en comentar ante el personal sanitario aspectos relacionados con el macabro crimen que presuntamente había cometido solo unas horas antes.

El presunto asesino de la menor de cinco años fue arrestado por la Benemérita poco después en la localidad alicantina, al parecer, cuando todavía se encontraba en instalaciones hospitalarias. Allí, en una de las salas de urgencias, permaneció custodiado durante la madrugada por efectivos de la Benemérita, mientras que en el exterior la Guardia Civil también desplegó un dispositivo para evitar posibles altercados. Se temía incluso que pudiesen personarse en el lugar familiares de la víctima con intenciones de tomarse la justicia por su mano.

Suso fue trasladado a primera hora de este jueves a la Ciudad de la Justicia de Murcia para declarar ante la jueza y de allí se encaminó a pasar su primera noche en prisión. A las puertas, ante la vigilancia de un grupo de agentes de la Policía Nacional, lo aguardaban varios familiares de la niña exigiendo justicia para Nadia, que fue enterrada este jueves en el cementerio de La Ñora.

Un amigo dice que estaba «obsesionado» con una supuesta infidelidad de su ex

Uno de los amigos de Jesús J., Suso, reconoció este jueves ante la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Murcia que este estaba «obsesionado» con una supuesta infidelidad de su expareja Ramona, la madre adoptiva de la niña asesinada. Este testigo sostuvo en su declaración que Suso es una buena persona y que su relación con la menor era muy correcta. Remarcó, incluso, que le habría confiado a él el cuidado de sus propios amigos. Este amigo reconoció, no obstante, que el acusado consumía drogas y que, cuando lo hacía, se avivaba en él esa «paranoia» de que su exnovia estaba manteniendo una relación con otro hombre, lo que le enfurecía.

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