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Felipe Moreno, presidente y máximo accionista del Real Murcia, lo tiene claro: quiere que Asier Goiria, actual director deportivo del Real Murcia, siga en ... el cargo un año más y firme su renovación por al menos una temporada más. O por lo menos que se comprometa de palabra a hacerlo. El empresario cordobés lo tiene claro, incluso a dos meses del final de la competición regular, ascienda el equipo grana a Segunda o aunque se vea obligado a seguir un año más en Primera Federación.
A Moreno le ha convencido la forma de trabajar del ex del Amorebieta, que cuenta con un perfil bajo y una forma pasional de vivir su trabajo y los resultados del equipo grana, algo que gusta al máximo mandatario grana. Además, la conexión entre ambos es infinitamente mejor que la que tuvo la pasada campaña con Javier Recio, al que incluso estuvo cerca de despedir a mitad de temporada por los malos resultados de un equipo hecho a base de talonario que no piso el 'playoff' en todo el ejercicio.
2,5 millones
es el coste total de la actual plantilla, una cifra cercana a la que dispuso Javier Recio la pasada campaña.
Goiria, el pasado jueves, contestó a la propuesta de Moreno con un mensaje claro y directo: «Recreativo de Huelva». El director deportivo vasco no quiere descentrarse de sus labores y prefiere seguir dando pasos cortos; que su equipo se clasifique matemáticamente para jugar el 'playoff' de ascenso y que después pelee por el ascenso directo a Segunda hasta el final. Por eso, al final del partido del encuentro del domingo y cuando ambos se encontraron Goiría le espetó: «Betis Deportivo», en relación al nuevo e importante choque que el Real Murcia jugará el próximo domingo (19.30 horas) en Sevilla.
Moreno entiende que el vasco valora seguir pero que prefiere funcionar igual que lo ha hecho en los siete años anteriores en los que fue director deportivo y hasta logró dos veces ascender al Amorebieta a Segunda. Periodo en el que fue renovando año a año y siempre al final de temporada. De hecho, tanto Goiria como su equipo formado por Unai Zubiaur, secretario técnico, Iban Markitz, scouting, y Zigor Eguiarte, piscólogo deportivo, están perfectamente acoplados al club y a Murcia capital. De hecho, eligieron para vivir una casa en una urbanización cercana al Enrique Roca y en privado se han mostrado encantados y volcados con el reto de ascender al Real Murcia.
Y de puertas para adentro, Goiria y su equipo ya se han ganado al resto de la familia del Real Murcia y no solo el presidente ve con buenos ojos su continuidad. Metidos de lleno en el día a día del primer equipo, Goiria y sus colaboradores son habituales de todos los entrenamientos en Pinatar Arena. También tienen acceso directo al vestuario del equipo grana, en el que son respetados. En el día a día se dejan ver constantemente asistiendo diariamente a las oficinas del club a primera hora de la mañana y antes de acudir a los entrenamientos, instalaciones a la que siempre vuelven por la tarde a seguir trabajando. Goiria, que es un director deportivo conciliador, tiene el ofrecimiento encima de la mesa, mientras que Felipe Moreno ha apostado por la continuidad y porque el Real Murcia comience a trabajar ya en los dos escenarios posibles.
Si ser entrenador del Real Murcia es una profesión de riesgo, ser director deportivo grana no se queda lejos. Y es que por el despacho del Enrique Roca, desde el descenso administrativo a Segunda B de 2014, han pasado más de una decena de estos gestores. En los dos primeros cursos en el tercer escalón español fueron Víctor Alonso, gerente del club, y Aira, técnico, los que se encargaron de armar plantillas en una situación económica precaria.
Después de ellos, para la campaña 2016-17, llegó Fernández Romo, pero apenas duró unos meses por el desembarco de Raúl Moro y Deseado Flores, que tomó los mandos en lo deportivo. Pero lo peor estaba por llegar ya que tras la marcha de Moro y en los pocos meses en los que García de la Vega mandó en el Murcia, el mexicano fichó a Gómez Carmona, que apenas permaneció en el cargo de enero a marzo de 2018, aunque le salió rentable ya que luego demandó a la entidad en los juzgados exigiéndole 60.000 euros.
Tras Gómez Carmona llegaron al Murcia los Gálvez acompañados de Toni Hernández, cuya gestión también dejó mucho que desear, aunque le dio tiempo a acabar la campaña 2017-18 y diseñar la 2028-19, una plantilla sobredimensionada y cara para la delicada situación económica de un club al borde de la quiebra económica.
Para hacer limpieza llegó Pedro Cordero, pero fue víctima de un grupo de directivos granas que apoyaban a Julio Algar, que lo reemplazó a los pocos meses. Eso sí, el Real Murcia cayó a Segunda Federación de su mano y se tuvo que encomendar a Manolo Molina para salir del pozo de la cuarta categoría. Las injerencias de la directiva grana en su trabajo un año después obligaron al lorquino a dimitir en agosto de 2022 con gran parte del plantel 2022-23 armado. Lo sustituyó la comisión deportiva de Agustín Ramos. Después llegó el fiasco de javier Recio, que solo duro un año y que fue el antecesor de Asier Goiria.
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